Fontanero de HomeServe

Una Nochebuena pasada por agua

30/12/15

¡Todavía me sorprende cómo ella misma fue capaz de evitar que el desastre fuera mayor! De haber tenido aquel techo 36 metros de altura, hubiera pensado que me encontraba visitando las Cataratas del Niágara.

Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos utilizado en alguna ocasión la expresión “¡Qué casualidad!”. Como por ejemplo, cuando  vas a llamar a una persona por teléfono y es ella quien te llama a ti en ese mismo momento. O te has acordado de otra persona y de repente aparece de la nada… Pero, ¿realmente existe la casualidad? Pues bajo esta cuestión nos ha llegado una historia solidaria y con una coincidencia tan improbable que finalmente resultó ser mágica, como la misma Navidad.

"He salvado La Navidad a un cliente"

Se trata de la historia basada en un hecho real, como una buena novela de Premio Planeta, de David López Gutierrez, nuestro fontanero de Valencia  y la familia Miranda: “Todo comenzó a primera hora de la mañana el día de Nochebuena de hace 12 años. Aquel día recibí una llamada con una reparación urgente de fontanería. Se trataba de la señora Mercedes, que me llamaba muy apurada pues en su cocina había una gran fuga de agua.

En cuestión de un abrir y cerrar de ojos, me encontraba en su casa, ¡por suerte vivíamos en la misma barriada y en esa noche no suele haber tráfico! No me quiero imaginar que hubiera pasado de haber tardado más tiempo... Cuando llegué a la vivienda, la señora me atendió muy agobiada, pues se trataba de una mujer de casi 90 años de edad  que se encontraba sola en casa dado que su cuidadora estaba comprándole los preparativos de la cena de Nochebuena, pues esa noche llegaban desde A Coruña su hija y sus dos nietos. Cuando por fin entré en la cocina, me encontré el suelo lleno de jarrones, cubos y mantas que cubrían los electrodomésticos para evitar que el agua filtrara a sus vecinos de abajo.

¡Todavía me sorprende cómo ella misma fue capaz de evitar que el desastre fuera mayor! De haber tenido aquel techo 36 metros de altura, hubiera pensado que me encontraba visitando las Cataratas del Niágara.

De vuelta a la realidad, era obvio que su tubería había llegado a su fin de vida a causa de una importante corrosión. Así que una vez cerrada la llave del agua, con la situación controlada y la avería localizada informé a la señora del coste de lo que supondría la reparación. Al darle dicha información, la señora no pudo controlar su llanto y me informó que con su pensión no podía permitirse el arreglo de la avería. La pobre, lloraba desconsolada pues no contaba con este incidente y menos el día que llegaba su familia para pasar unos días por Navidad.

¡Y... acción, reacción!

Así, que evitando que se me rompiera el corazón en mil pedazos decidí actuar por mi cuenta y asumí el coste de la reparación para que la señora pudiera disfrutar como se merecía de las Navidades rodeada de familiares y sin que el agua y una vieja tubería les robara el protagonismo. Así que me puse manos a la obra y en cuestión de unas cuantas horas pude devolver el agua al hogar de la señora Mercedes. 

¡Su cara de agradecimiento tenía más valor que el importe de la propia reparación! Pasadas unas semanas, en concreto al día siguiente de Reyes, recibí una llamada. Se trataba de la hija de la señora Mercedes que me llamaba para informarme de que su madre había fallecido y le había dejado encomendado que me llamase cada Nochebuena para agradecerme que le hubiese salvado la Navidad.

Durante 7 años la hija me llamó para felicitarme la Nochebuena. Y a día de hoy estoy casado con la nieta de la señora Mercedes y tengo dos preciosos hijos. Aquella Nochebuena gané mucho más que en toda mi vida, ¿casualidad?

HomeServe VARIOS baja-203David López Gutierrez, fontanero profesional de HomeServe

 

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